martes, 10 de febrero de 2009

Transparente

Por un inexplicable e inédito problema de pigmentación, el hijo de los Menna había nacido con la piel transparente.
Sus órganos aparecían entonces desnudos, podían verse claramente las arterias y el corazón empujando la sangre a través de ellas.
La cara, tal vez el lugar mas impresionante de su defecto, mostraba las encías vacías de dientes y los ojos que parecían nunca cerrarse.
Nadie tenía un tratamiento, un placebo, algo que remediara la situación.
Por lo demás, su salud era normal por lo que sus padres decidieron llevarlo a su casa.
Pero la señora Menna no podía dormir y tenía pesadillas con su propio hijo convertido en un atlas humano viviente.
Al tercer día, compro pintura en aerosol y roció el cuerpecito con pintura negra. Su hijo, intoxicado, murió en pocos minutos.
Al morir, recuperó su color natural y la pintura negra despareció, como un cambio de figuritas de nuestra mas tierna infancia

2 comentarios:

morganacoral dijo...

Qué impresionante!!!

G4þRI€L dijo...

Bueno, peor es NO ser transparente y ser feo!