El problema de Mario (aunque él no lo sabía) era su sombra.
Mario llegaba y unos segundos despues llegaba su sombra, sea la natural provocada por el sol o la artifical de las luces.
A su muerte, la sombra de Mario también llegó tarde y quedó atrapada en este mundo, vagando a tientas y tratando de engancharse con cualquiera.
Como con luz no podía lograrlo, esperaba la oscuridad para pasar desapercibida y atrapar algún a desprevenido.
Si uno le prestara atención a la sombra que lo acompaña, podría darse cuenta fácilmente si es la suya.
miércoles 4 de noviembre de 2009
lunes 21 de septiembre de 2009
Hojas

Armando Céspedes se había hecho famoso por ser el hombre que mas libros había leído en la historia de la humanidad. Según sus biógrafos, por sus ojos habían pasado trescientos mil libros de cuentos, ocho mil novelas y setecientas enciclopedias, además de revistas, panfletos y programas de cine y teatro.
Ante la prensa, solía decir que la lectura enriquecía su alma y elevaba su espíritu acercándolo casi hasta el conocimiento de Dios.
La verdad, era otra.
En una mañana de apuro, cuando salía para su trabajo, Céspedes encontró la hoja suelta de un libro que nunca pudo encontrar. La fascinación de este fragmento fue tal que a partir de ese momento su vida se convirtió en un infierno de lectura, de búsqueda y de consulta.
Mostraba su hoja a cada persona que encontraba a su paso, pero lo cierto es que a nadie le parecía tan interesante, si no mas bien mediocre.
Armando empezó a odiarlos y hubiera preferido encontrar, a cambio, una hoja de plátano
Ante la prensa, solía decir que la lectura enriquecía su alma y elevaba su espíritu acercándolo casi hasta el conocimiento de Dios.
La verdad, era otra.
En una mañana de apuro, cuando salía para su trabajo, Céspedes encontró la hoja suelta de un libro que nunca pudo encontrar. La fascinación de este fragmento fue tal que a partir de ese momento su vida se convirtió en un infierno de lectura, de búsqueda y de consulta.
Mostraba su hoja a cada persona que encontraba a su paso, pero lo cierto es que a nadie le parecía tan interesante, si no mas bien mediocre.
Armando empezó a odiarlos y hubiera preferido encontrar, a cambio, una hoja de plátano
Gabriel F Gamboa
jueves 20 de agosto de 2009
Luz
Como todos sabemos, las tumbas cumplen la piadosa función de esconder la obscenidad de la muerte.
Sin emabrgo, hay algunas que permanecen abiertas y puede verse en su interior lo innombrable.
Curiosamente, la luz brillará el día en que sean cubiertas.
Sin emabrgo, hay algunas que permanecen abiertas y puede verse en su interior lo innombrable.
Curiosamente, la luz brillará el día en que sean cubiertas.
martes 21 de julio de 2009
Eutanasia
La señora de la esquina perdió el habla y su marido, piadoso, interpretaba cada silencio de ella como un "si".
Todo transcurrió normalmente hasta que el diablo metió la cola y él (el marido) preguntó lo que nunca tendría que haber preguntado.
"¿Querés que te mate?"
Todo transcurrió normalmente hasta que el diablo metió la cola y él (el marido) preguntó lo que nunca tendría que haber preguntado.
"¿Querés que te mate?"
miércoles 17 de junio de 2009
Coma
El paciente comatoso empezó a dar buenas señales: el electroencefalograma dejó de ser plano, los ojos comenzaron a tener rápidos movimientos de párpados y las cejas le temblaron.
Los médicos, acostumbrados a estos acontecimientos, no se apuraron a evaluar al enfermo postrado y le dijeron a la familia que lo que estaba pasando era que el cuerpo daba sus últimos estertores antes de morir definitivamente.
En la madrugada, el hombre murió mientras daba las mismas señales, pero nadie se dio cuenta de que en realidad a él solo le picaba la nariz
Los médicos, acostumbrados a estos acontecimientos, no se apuraron a evaluar al enfermo postrado y le dijeron a la familia que lo que estaba pasando era que el cuerpo daba sus últimos estertores antes de morir definitivamente.
En la madrugada, el hombre murió mientras daba las mismas señales, pero nadie se dio cuenta de que en realidad a él solo le picaba la nariz
martes 16 de junio de 2009
Sin souvenir
El teniente Scott miró sus manos y descubrió que no tenían arrugas. Se arrimó hasta el espejo de metal y miró su cara bien de cerca. Sintió el calor de la lámpara y retrocedió con la seguridad de que su cara tampoco acusaba el paso del tiempo. Los científicos, tan teóricos, sacaban sus cuentas que ataban la velocidad de la nave, con el reloj atómico de a bordo, menos la velocidad de la rotación terrestre, comparaban con la velocidad de la luz... sería mas práctico preguntarle a él. Esa no era su cara y esas no eran sus manos. Parecían prestadas por un adolescente.
Ayer habló por radio con su familia y este hecho le recordó que todavía existía para alguien. Los encargados del experimento parecían haberlo olvidado, ya casi no le llegaban visitas y la cápsula permanecía a oscuras durante casi todo el día, en silencio, oyendo solamente el crujir de los remaches que sujetaban la capa aislante.
Scott pensaba en regresar lo antes posible, pero ya había pasado tanto tiempo en el espacio que sentía miedo por los riesgos del reingreso. Él, con toda su experiencia a cuesta, pero en esta soledad, no recordaba casi lo que era hablar con alguien cara a cara, discutir, sentir frío, calor... Solamente se aburría. Conocía todos los detalles de la cabina y se cansaba de ver luces que titilaban, de no tener horizonte.
Era también, y sin sonar pretencioso, un viajero del tiempo al que nadie había perdido de vista, o por lo menos los radares. Cuando se reencuentre con su familia, verá que las cosas han cambiado obviamente. Sus hijos habrán crecido, su mujer también; su perro posiblemente muerto y su equipo favorito descendido.
Y Scott seguirá con sus manos tersas y su cara iluminada por la juventud prestada por un rato mas, solamente, pero contento por verlos y disfrutarlos. E iba a decirles que nunca mas aceptará una misión tan larga y tan alejada de su familia.
Por larde, desde la base en tierra, el jefe de la expedición le comunica que la misma se extenderá por 6 meses mas. Scott protesta. Desde el otro lado de la radio le dicen que es una decisión tomada y que él como empleado del gobierno tiene que cumplirla.
Scott no contestó. Por primera vez vio flotar sus lágrimas en la ingravidez y apretó sus puños con fuerza por la impotencia. Miró sus manos y las notó arrugadas. Corrió hasta el espejo donde siempre admiraba su planchado rostro. Encendió la lámpara que le calentaba la cara y se descubrió las arrugas que antes no tenía, o no veía.
Había perdido así, el único recuerdo que les llevaría a sus hijos.
Ayer habló por radio con su familia y este hecho le recordó que todavía existía para alguien. Los encargados del experimento parecían haberlo olvidado, ya casi no le llegaban visitas y la cápsula permanecía a oscuras durante casi todo el día, en silencio, oyendo solamente el crujir de los remaches que sujetaban la capa aislante.
Scott pensaba en regresar lo antes posible, pero ya había pasado tanto tiempo en el espacio que sentía miedo por los riesgos del reingreso. Él, con toda su experiencia a cuesta, pero en esta soledad, no recordaba casi lo que era hablar con alguien cara a cara, discutir, sentir frío, calor... Solamente se aburría. Conocía todos los detalles de la cabina y se cansaba de ver luces que titilaban, de no tener horizonte.
Era también, y sin sonar pretencioso, un viajero del tiempo al que nadie había perdido de vista, o por lo menos los radares. Cuando se reencuentre con su familia, verá que las cosas han cambiado obviamente. Sus hijos habrán crecido, su mujer también; su perro posiblemente muerto y su equipo favorito descendido.
Y Scott seguirá con sus manos tersas y su cara iluminada por la juventud prestada por un rato mas, solamente, pero contento por verlos y disfrutarlos. E iba a decirles que nunca mas aceptará una misión tan larga y tan alejada de su familia.
Por larde, desde la base en tierra, el jefe de la expedición le comunica que la misma se extenderá por 6 meses mas. Scott protesta. Desde el otro lado de la radio le dicen que es una decisión tomada y que él como empleado del gobierno tiene que cumplirla.
Scott no contestó. Por primera vez vio flotar sus lágrimas en la ingravidez y apretó sus puños con fuerza por la impotencia. Miró sus manos y las notó arrugadas. Corrió hasta el espejo donde siempre admiraba su planchado rostro. Encendió la lámpara que le calentaba la cara y se descubrió las arrugas que antes no tenía, o no veía.
Había perdido así, el único recuerdo que les llevaría a sus hijos.
sábado 30 de mayo de 2009
Decretos
1 - Queda expresamente prohibo el juego del tobogán en todas las plazas del pais.
No es posible construir una nación pujante con niños que crezcan a la sombra de juegos que proponen como algo muy dificultoso el ascenso, con efímeros segundos en la cúspide y con brutales caídas para terminar revolcados en la arena.
2 - Por lo expresado en el punto 1, serán considerados Héroes Nacionles, condecorados con medalla de honor y becados por el estado, todos aquellos niños que:
a) Remonten toboganes por la madera resbaladiza de la bajada.
b) Una vez en afirmados en la parte mas alta hagan gestos obscenos y/o griten insultos a las vecinas
c) Desciendan por las escaleras a caballito del pasamanos
Imprimase, archivese y dese a publicación en el boletín oficial.
Su Excelencia Reverendísima
No es posible construir una nación pujante con niños que crezcan a la sombra de juegos que proponen como algo muy dificultoso el ascenso, con efímeros segundos en la cúspide y con brutales caídas para terminar revolcados en la arena.
2 - Por lo expresado en el punto 1, serán considerados Héroes Nacionles, condecorados con medalla de honor y becados por el estado, todos aquellos niños que:
a) Remonten toboganes por la madera resbaladiza de la bajada.
b) Una vez en afirmados en la parte mas alta hagan gestos obscenos y/o griten insultos a las vecinas
c) Desciendan por las escaleras a caballito del pasamanos
Imprimase, archivese y dese a publicación en el boletín oficial.
Su Excelencia Reverendísima
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