viernes, 23 de abril de 2010

La tana

A la tana ya nadie le cree. Dice que iba en moto con la boca abierta y que se tragó una mosca. Que la mosca no murió y que no sabe como se le metió en la cabeza y ahora se está comiendo su cerebro.
No quiere que la llevemos al médico, ella quiere ir al local de un tipo que (dice) elimina todo tipo de plagas.El tipo del local dice que ni en pedo le fumiga el cerebro, y nosotros que por que no, que si tiene que hacerlo, le gritamos al pobre tipo y tratamos de convencerlo por las buenas o por las malas hasta que nos amenaza con llamar a la polícia y nos vamos de un portazo y a las puteadas.
La tana dice que nos apuremos por que le pica la cabeza por adentro y no puede rascarse y su apuro nos va contagiando la picazón.
La mandamos a pasear otra vez en moto, a ver si asi se olvida un poco, pero nada puede quitarle esas molestas cosquillas que le rebotan en el cráneo.
Entonces le dijimos que estaba loca. En ese momento, vimos salir la mosca por su nariz, por el agujero izquierdo y la abrazamos y le dijimos que ya estaba todo bien.
Pero la Tana ya estaba entregada a la locura que le declaramos y se puso a llorar sin parar hasta el día de su muerte.

2 comentarios:

Desi dijo...

a Carlos y a mi, nos ha gustado mucho este microcuento...por cierto, feliz año nuevo!

G4þRI€L dijo...

gracias Desi!