viernes, 11 de enero de 2008

Hombre de piedra (cuento)


Simón miraba, escondido atrás de una piedra, como Jesús se retorcía en su cruz a punto de arrancarse las manos y los pies. Pedía agua a los gritos y no quería quedarse solo.
Simón (o Pedro) tenía todavía el eco de la negación de su maestro masticándole la conciencia y tuvo que contener su arrebato para no ir a desclavarlo él; pero esto le hubiera costado muy caro. Prefirió dejarlo colgado e irse a seguir con su trabajo y dejar que Dios, el del cielo, se encargara de su hijo.
Pedro (o Simón) olvidó con lo años aquel suceso y el autotitulado “Rey de los judíos” fue desclavado y enterrado en el cementerio de la ciudad, pasando a ser otro falso profeta.
Pedro pidió ser cremado al morir, y que sus cenizas fueran esparcidas en el mar, donde compartiría su última morada con los peces.Estaba seguro que estos animales nunca lo iban a olvidar.

2 comentarios:

Lilia dijo...

Estás muy hereje, che...

gabrielgamboa@yahoo.com dijo...

¿y si realmente hubiera sido asi?