miércoles, 4 de noviembre de 2009

Delay

El problema de Mario (aunque él no lo sabía) era su sombra.
Mario llegaba, y unos segundos después llegaba su sombra, sea la natural provocada por el sol o la artifical fabricada por las luces.
A su muerte, la sombra de Mario también llegó tarde y quedó atrapada en este mundo, vagando a tientas y tratando de engancharse con cualquiera.
Como con la luz no podía lograrlo, esperaba la oscuridad para pasar desapercibida y atrapar a algún desprevenido.
Si uno le prestara mas atención a la sombra que lo acompaña, podría darse cuenta fácilmente si es o no la suya.

6 comentarios:

MONA dijo...

Pero uno no anda por ahí reparando en su sombra... por más que ella nos siga silenciosa... o tal vez no... tal vez se nos adelantó unos pasos.
Y por no atenderla, no supe si ella estavo ahí, aquella vez que me desconocí...

Buen relato!!! da para seguir pensando no?

G4þRI€L dijo...

mal hecho: no hay que lvidarse de las ocsa cotidianas
Gracias Monita!

Valebé dijo...

Me gustó lo que escribís. Me gustó tu blog.
Gracias por pasar por el mío.
Te mando mis saludos.

G4þRI€L dijo...

Gracias a vos Valebe

FABIANA dijo...

LA SOMBRA... q enigma, ella siempre está... depende de las luces o el sol que se torne visible o no...
aunq no la veamos...
la sombra siempre está..
( es como la conciencia )
faby cellitti

G4þRI€L dijo...

es parte de uno, tan inseparable como cualquier otra cosa