martes, 12 de febrero de 2008

Los navegantes del rio ritual (cuento)


El anciano, el viejísimo de la secta, había dictaminado que el niño que acababa de nacer moriría exactamente dentro de ocho años, dos meses y un día, al anochecer como era lo habitual.
Este niño, moriría aun antes que el anciano, a quien le quedaba en su haber todavía mas de diez años, según lo habían decretado cuando él nació, siguiendo con la vieja tradición que dejaba en el mas viejo de la secta la tarea de dictaminar cuando deberían morir cada niño que naciera.
Esta particularidad hacía que el concepto de ancianidad, de vejez, madurez, juventud y todo lo que tuviera que ver con el paso del tiempo, quedara absolutamente desencajada y sin sentido. Cada uno tenía su tiempo exacto de permanencia en el mundo y nadie moriría antes ni después.
La vida de cada uno era regida por esta predestinación, donde no existía el azar y cada persona asumía su futuro de diferentes maneras. Estaba quien cargaba con el peso de conocer el momento exacto de su muerte y quien lo tomaba muy alegremente, sabiendo de antemano que tenía una preocupación menos, y resuelta una de sus dudas existenciales.
La muerte por decreto y a días vista, era una manera de blanquear algo oculto y negado y hablaban de ella con total naturalidad como si fuera un miembro mas de la secta.
La persona que había llegado a su último día, marchaba sola al Río Ritual y nadie lo acompañaba en virtud de ser la muerte un paso mas y conocido desde el nacimiento con fecha y hora.
Allí, en la orilla, lo esperaba el viejo, que se encargaba de recibirlo y ahogarlo sin mas trámite. Luego la corriente se llevaba el cuerpo y nunca mas se sabía de él.
Los motivos de la desaparición de la secta nunca se conocieron. Los únicos elementos que encontraron los arqueólogos, son un par de dados que aparentemente eran los que usaba el viejo-verdugo para ponerle fecha a la muerte de cada uno; unas inscripciones que parece representar listas con nombres, no se sabe si de nacidos o de muertos por que estas palabras no se diferenciaban mucho entre sí en el concepto que la secta tenía de ellas y algunos testimonios de pueblos vecinos.Posiblemente, según los estudiosos, hayan sido aniquilados por organizaciones vecinas que se hayan horrorizado ante la idea que hubiera alguien que no le temiera a la muerte.

Gabriel F Gamboa

3 comentarios:

Lilia E. Mato dijo...

LA FOTO ES UN ASCO! DEJATE DE JODER!!!!

G 4 þ R I € L dijo...

La foto sera un asco, pero el personaje real es mucho peor.

Anónimo dijo...

Ehh paa yo no lo ley..porque ya me dio miedo la foto...es ahora oh hoy cuandop me voy a pasar a tu cama y la de mamá...jjaa.