El problema de Mario (aunque él no lo sabía) era su sombra.
Mario llegaba y unos segundos despues llegaba su sombra, sea la natural provocada por el sol o la artifical de las luces.
A su muerte, la sombra de Mario también llegó tarde y quedó atrapada en este mundo, vagando a tientas y tratando de engancharse con cualquiera.
Como con luz no podía lograrlo, esperaba la oscuridad para pasar desapercibida y atrapar algún a desprevenido.
Si uno le prestara atención a la sombra que lo acompaña, podría darse cuenta fácilmente si es la suya.